Adentro
Miguel de Unamuno
Me dices en tu carta que si hasta
ahora ha sido tu divisa "¡adelante!", de ahora en mas será "¡arriba!".
Deja eso de adelante y atrás, arriba y abajo, a progresistas y retrógrados,
ascendentes y descendentes, que se mueven en el espacio exterior tan sólo, y
busca el otro, tu ámbito interior, el ideal, el de tu alma. Forcejea por meter
en ella el Universo entero, que es la mejor manera de derramarte en él.
Considera que no hay dentro de Dios más que tú y el mundo, y que si formas
parte de éste porque te mantiene, forma también él parte de ti porque en ti
lo conoces.
En vez de decir, pues: "¡adelante!" o "¡arriba!", di: ¡adentro!. Reconcéntrate para irradiar; deja llenarte para que rebases luego, conservando el manantial. Recógete a ti mismo para mejor darte a los demás todo entero e indiviso. "Doy cuanto tengo", dice el generoso. "Doy cuanto soy", dice el héroe. "Me doy a mí mismo", dice el santo; y di tú con él y al darte: "Doy conmigo el Universo entero.". Para ello tienes que hacerte Universo, buscándolo dentro de ti. ¡Adentro!